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  • 06-22-2011 11:30 - Presentación del libro en la cárcel de Soto del Real


OTRO DÍA

Javier Sainz
javier.sainz@
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AGRADECIMIENTOS

Yo; "el libro" Otro día, dejaría de ser libro si no empezara agradeciendo mis pastas, mi portada de cartón couché, mi contraportada y todas mis páginas: ¡No al editor! ¡No a quién lo escribe!, sino a quién con su ilusión y pasión, su cariño y empuje, a quién con su increíble emoción me enseñó a escribir con sus cartas en los primeros folios en blanco que ella me hizo llegar con sus relatos, desde el exterior, junto con un libro: "The Secret" (El Secreto), Rhonda Byrne, con esta dedicatoria manuscrita: "Espero que te ayude mucho, igual que a mí. Un besito. Moni", a la prisión de Soto del Real, Madrid V; a mi hija mayor, Mónica Sáinz Rivera. La mejor hija fisioterapeuta que tengo. Tomen nota.

Creo que está escribiendo por mí el autor... (nota de el libro).

A Rhonda Byrne, por producir y escribir ese libro que me llevó a la prisión mi hija Mónica, convencida de que me iba a ayudar en esa difícil situación.

Pues bien; gracias a ti, Rhonda, yo he escrito mi libro "Otro día". Tú me diste la idea que mi hija Mónica me animó a escribir.

Al magistrado juez señor Niño, porque gracias a él viví la historia que relato en mi libro. Al no liquidar en el juzgado que él presidía los novecientos euros de multa a los que me condenó, hizo ejecutar el derecho que el Código Penal le otorgaba, conmutando el pago de mi condena económica por el de mi ingreso en prisión, durante siete meses y quince días.

A mis hijos: Cecilia, Álvaro, Íñigo y Borja Sáinz Rivera, por todo su apoyo que, en forma de cariño y de amor, también me hicieron llegar junto con su hermana Mónica y en cantidades inconmensurables, a la prisión de Soto. Desde sus casas, con sus cartas y con su presencia los domingos en la propia cárcel.

A mis hijos, Javier y Marcelo Sáinz Fernández, porque estoy seguro de que si hubieran podido, también lo habrían hecho.

A mis dos últimos hijos, Rodrigo y Óscar Sáinz Ariño, los benjamines de ésta mi gran familia, que por su corta edad, cinco y tres años, y con su inocencia, me hicieron ser cada día, algo más joven, enérgico y capaz, de vivir el tiempo de mi condena con la máxima ilusión y esperanza.

A todos los que me habéis ayudado en esos momentos estando ahí, hermanos; Jaime, Lola, Susana y María.

A mi cuñado y abogado, Cacu, Manuel Ariño Argüello, por su gran aportación en tiempo, cariño y generosidad. Tanto como cuñado, que como letrado.

Y por supuesto, a quién más me hace sentir en este momento de mi vida. Que también es quién más me aguanta. Todos los días. Y además, recarga mis pilas desde hace once años; la madre de mis hijos Rodrigo y Óscar: Sara Ariño Argüello. Mi mujer.

Y desde luego, a ti, Fernando..., gracias.